mercoledì 17 luglio 2019

SANTIAGO OSACAR JIMENEZ, scultura tra natura e Parola di Dio



SANTIAGO OSACAR JIMENEZ
 scultura tra natura e Parola di Dio

  


"...Recomendaba San Ignacio de Loyola contemplar "con la vista imaginativa" las escenas descritas por la escritura. Así lo hicieron los antiguos imagineros que no dudaban en armar a los soldados romanos como a los tercios de Flandes, o en vestir a María con los mejores paños y la última moda de Brujas. Quizá hoy nos contentamos con esas imágenes de hace siglos y, efectivamente, corremos el riesgo de pensar que el mensaje cristiano es, simplemente una bonita tradición de los tiempos pasados. Es necesario que esa "Reina fastuosa de tesoros" que ha llegado a ser la Palabra de Dios, se vaya desnudando y se quede con la túnica de su inocencia antigua..."  Santiago Osácar Jiménez
  

La obra escultórica de Santiago Osácar Jiménez  es tan variada en tipologías, materiales y estilo como lo son sus inquietudes vitales y culturales, su interés por los oficios y sus referentes en la Historia del Arte.
Aunque puedan verse influencias del arte egipcio, o quizás de Brancusi o Moore, cada uno de los animales de Santiago Osácar parte de un concienzudo estudio de campo; horas de acecho en la orilla del río y cientos de apuntes del natural constituyen un sustrato muy fértil para la creación artística.
Para el escultor resulta una gran oportunidad el trabajar para las instituciones, pero supone así mismo un difícil ejercicio de equilibrio. Debe por una parte, hacer suyo el entusiasmo del comitente y por otra, crear una imagen que, sin serle ajena ni traicionar sus convicciones artísticas, recoja y exprese la idea original. Debe además documentarse, conocer la biografía del personaje representado, su indumentaria característica y, muy a menudo, hacer acopio de las fotografías que del mismo puedan conservarse.
Sin embargo hay unas notas dominantes que le son más propiamente características que vertebran su evolución como artista y configuran un estilo propio:
La figuración; incluso en obras muy estilizadas nunca llega a la abstracción total.
La búsqueda de volúmenes mediante la talla; bien sea de la piedra, el alabastro, la madera o el yeso.
Un lenguaje formal austero basado en superficies limpias, líneas muy nítidas y volúmenes contundentes.




-Pila Bautismal. Piedra de Calatorao. Encargo de la comunidad de Agustinos del Barrio de la Romareda. (Zaragoza)
-Sta. Mónica. Madera de Haya. Encargo de los Agustinos para su capilla en Londres.
-Virgen del Carmen. Piedra Caliza de Ulldecona. Talla directa. Encargo de la Fundación Federico Ozanam para la residencia de la tercera edad "Virgen del Carmen". (Zaragoza)
-Padre Chaminade orante. Piedra de Calatorao. Talla directa. Encargada por el colegio Sta. María del Pilar (Zaragoza) con motivo del 200 aniversario de la llegada a Zaragoza del fundador de los Marianistas.
-Cristo de Javier.Réplica a escala del que se halla en la capilla del castillo de este nombre. En cargo de los misioneros Javerianos.
-Retrato de Don Antonio Beltrán Martinez. Tallado en piedra margosa de Alacón. Encargo de este municipio en homenaje del catedrático. (Teruel)
-Homenaje al hombre del campo. Vaciado en bronce. Encargo del Ayto. de El Burgo de Ebro.(Zaragoza)
-San Pablo de la Cruz. Talla en madera de Caoba. Encargo de los Pasionistas de Zaragoza.
-Olifante de Gastón de Bearn. Copia del original de marfil conservado en el museo del Pilar. Encargo del C.E.A.M. para el centro de interpretación de la villa de Uncastillo (Zaragoza)
-Sántos González, el último de Filipinas. Vaciado en Bronce. Encargo del Ayuntamiento de Mallén (Zaragoza) para su plaza de "los últimos de Filipinas".
-Padre Chaminade en camino. Vaciado en Bronce. Encargo del colegio Sta. María del Pilar. (Marianistas) (Zaragoza)

        
 

Hombre del campo  - Zaragoza

Exposiciones

-Abril de 1993: Exposición colectiva del taller de escultura de la Facultad de Bellas Artes de barcelona en Encamp, Andorra
-Septiembre de 1993: Exposición de Escultura y Pintura en la sala "A" de la Caja de Madrid en Zaragoza.
-Junio de 1994: Exposición colectiva de exalumnos y taller de escultura de la Facultad e bellas Artes de Barcelona en homenaje al maestro de taller Mariano Andrés.
-Julio de 1994: Exposición colectiva de escultura en la sala Squash de Barcelona.
-Noviembre de 1994: "I muestra del Alabastro en Aragón". Exposición colectiva de artesanía y arte en el Colegio de Arquitectos de Aragón.
-Diciembre de 1994: Exposición individual en la sala "Mariano Barbasán"de la C.A.I. de Zaragoza.
-Febrero de 1995: "Bloques diagrama, entre la ciencia y el arte". Exposición individual de ilustración científica y geográfica en la "Sala de Exposiciones Científicas" de la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza.
-Marzo de 1997: "El color de los caprichos". Exposición colectiva del Estudio Goya en la Sala Municipal de Exposiciones de Cuarte de Ebro, Zaragoza
-Marzo de 1997: "El color de los caprichos". Exposición colectiva del Estudio Goya en la Sala de Exposiciones de la U.N.E.D. en Calatayud, Zaragoza
-Marzo de 1998: "II Muestra del Alabastro en Aragón". Exposición colectiva de escultura en el "Edificio Pignatelli", sede de la D.G.A. en Zaragoza.
-Mayo de 1998: Exposición colectiva del Estudio Goya en la Sala de Exposiciones del la Escuela de Bellas Artes de Zaragoza.
-Junio de 1999: Exposición individual de escultura en la Sala de Exposiciones de la Biblioteca de Aragón, Zaragoza
-Junio de 2000: Exposición Colectiva del Estudio Goya en la sala de Exposiciones de la Agrupación rtística Aragonesa de Zaragoza.
-Agosto de 2001. Exposición de Acuarelas y apuntes del natural en el Ayuntamiento de la Villa de Yanguas, Soria.



APUNTES DEL NATURAL 
Cuadernos de campo, dibujos e ilustraciones de Santiago Osácar 

     

 
      “¿Qué sería del hombre sin las bestias? Si todos los animales desaparecieran, el hombre también moriría, por la gran soledad de su espíritu”.
      Quiero que las palabras del gran Jefe Seattle sirvan de prólogo a esta exposición para dejar bien patente el talante con que ha sido concebida y el afán que me ha llevado a recorrer -con el catalejo y la caja de acuarelas- los ríos, montañas y desiertos de nuestra geografía.
      No se trata de un interés puramente científico -aunque quizá tengan alguno mis dibujos- tampoco reivindicaremos desde aquí los argumentos conservacionistas de biodiversidad  o desarrollo sostenible.
      Las razones del sabio piel roja, que esta muestra quiere hacer también suyas, son muy distintas y además mucho más profundas; aluden a la necesidad que tiene el alma humana de saciarse en la contemplación de todo lo creado. El actual discurso ecologista, contaminado por el positivismo alicorto y el cientifismo reduccionista del pensamiento moderno, parece obviar estos argumentos como si se avergonzara de ellos... “Quizá es porque soy un salvaje” se lamenta el jefe indio con amarga ironía.
      Pero precisamente “este mundo en que vivimos” -nos recuerda Juan Pablo II en su Carta a los artistas- “tiene necesidad de la belleza para no caer en la desesperanza”. De forma aún más contundente se expresaba un contemporáneo de Seattle, el Idiota de Dostoievsky: “La belleza salvará al mundo”, asegura. No la ciencia ni los avances tecnológicos, sino la belleza. 
      Esta muestra quiere ser una invitación a emprender esa búsqueda de la Belleza en la que ya se empeñaron nuestros antepasados de Altamira y tantos otros artistas, místicos, poetas, músicos y pintores...
      Emprendamos esta aventura.
      “Entremos más adentro en la espesura”
      No es necesario para ello adquirir los mejores prismáticos, ni trasladarse durante el próximo puente al centro de interpretación del más conocido parque nacional. Basta con limpiar la mirada y hacer silencio en nuestro agitado mundo interior. Entonces veremos a los cormoranes, que han subido desde el Delta y se arreglan el plumaje junto a las arcadas del Puente de Piedra; o escucharemos el clamor de las grullas que cruzan la ciudad en su ruta hacia Gallocanta. 
      Pero merece la pena salir de la ciudad y conocer los parajes y paisajes que la rodean. Para simplificar la riqueza de ecosistemas de nuestra tierra y ordenar de algún modo la exposición, hemos agrupado los apuntes e ilustraciones en tres bloques: “El Río”, “Las Estepas”, y “La Montaña”.
      Los trabajos expuestos, dibujos y acuarelas, se han tomado mayormente de mis cuadernos de campo; muchos han sido realizados en plena naturaleza: sobre el islote de grava en mitad del río donde las redes japonesas esperaban con el amanecer a los limícolas; o bajo la canícula monegrina, donde las acuarelas tomaban el color terroso del agua de los balsetes. Detrás de estos apuntes hay horas de “hide” y días de campo, buscando nidos de chova o aguardando con la canoa oculto entre los carrizos a que las garcetas entraran a su dormidero. También hay historias de pastores y de parideras, o de pueblos abandonados y oficios perdidos; de ruinas en el bosque y de leyendas contadas al abrigo de una borda. 
      Considerado como un instrumento insustituible del naturalista, el cuaderno de campo es en gran parte heredero de los apuntes artísticos y literarios de los viajeros románticos si bien su origen está en los diarios de bitácora de los primeros navegantes ilustrados que se asomaron con ojos asombrados al Nuevo Mundo.
      Toda búsqueda es efectivamente un viaje, y éste, en pos de la Belleza, tiene los riesgos y las dificultades que nos comenta Bécquer en su IV Carta Desde mi celda:
      “Salir de los caminos trillados, vagar al acaso de un lugar a otro, dormir medianamente y no comer mejor; es preciso tener fe y verdadero entusiasmo por la idea que se persigue (...).”
      Para el naturalista, explorador y dibujante Félix de Azara -que sin duda pasó más trabajos y penurias en el Paraguay que los Bécquer en Veruela- la prueba más dura fue la de la soledad.
      “Yo, por mi parte, (...) he pasado los veinte mejores años de mi vida en los confines de la tierra, olvidado de mis amigos (...) continuamente ocupado en viajar por desiertos o en inmensos y espantosos bosques, casi sin ninguna sociedad más que la de las aves del aire y los animales salvajes. He escrito su historia.” 
      Pero el objeto último de vagar “por esos puertos y riberas” no será únicamente recoger la noticia de las flores y las fieras; y si atravesamos los sotos, bosques y espesuras, no será para simplemente quedarnos extasiados viéndolos vestidos de hermosura. Más allá de la Ciencia y del Arte hay una sabiduría superior, más valiosa, a la que conducen estas cosas.
      El Idiota de Dostoyevski sabía “qué belleza” era ésa que podía salvar al mundo y el jefe Seattle comenzaba a intuirla. Por eso, y porque sus palabras han servido para abrir paso a mi pensamiento a través de estas líneas, le dejaremos también a él su conclusión:
      “(...) conservad el recuerdo de esta Tierra tal como os la entregamos. Y con todas vuestras fuerzas, vuestro espíritu y vuestro corazón, conservadla para vuestros hijos; y amadla, tal como Dios nos ama a todos. Pues hay algo que sabemos: que Dios es el mismo Dios de ustedes. Esta tierra es sagrada para Él. Ni siquiera el hombre blanco se puede librar del destino común.
      Quizá seamos hermanos. Esperamos verlo.”
 
                                          Santiago Osácar Jiménez 
                                          Licenciado en Bellas Artes
                                          Escultor y profesor de Plástica




 
Assunzione








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